Nos dejamos llevar por las opiniones ajenas, las nuestras son un asco. Hagamos caso a alguien que es más guapo, rico, inteligente, bueno y eficaz que nosotros y solo así podremos llegar a parecernos un poco a él. Siempre seremos malas copias de la perfección pero mejor conformarse con eso que con nuestra pequeña, simple y mísera vida. Una pasarela llena de gente que anda (mucho mejor que tú) y tienes que elegir cuál es la modelo a imitar. Todas son perfectas, todas son increíbles, escoge la tuya, olvídate de tu personalidad y sigue sus pasos hasta que acabes desesperado por no llegar a ser nunca tan perfecto. Machácate hasta que no puedas ni hablar, llora hasta que no puedas respirar y sé como el resto de la gente. Imita imita imita imita imita..... No seas tú mismo, no hagas cosas que no estén hechas, sigue siempre los pasos de tu modelo y finge, sobre todo finge. Porque decimos que hacemos cosas diferentes y seguimos tomando café, porque no somos iguales a los demás pero compramos en grandes superficies, porque yo pienso muchísimo pero un idiota piensa mejor que yo, porque todos esos amagos de grandeza son palabras que nos creemos que no llegan a nada. No me creas.... pero es verdad.
Es odioso quejarse de lo que no puedes evitar
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