Cogí un avión en busca de un invierno que calentara mi alma.
Cogí ese avión en busca de noches de vozka y ataques exquisitos de ansiedad junto a ti.
Mi mente siempre ha sido tu cuaderno de viaje y lo que escribes en él es sangre para mis venas que lleva la vida a todo mi cuerpo.
Cogí el avión y no volví porque solo quería y solo quiero aprender de ti.
Gracias por todo lo que me estás enseñando, espero que nunca acabe mi aprendizaje junto a ti.
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