
No nos engañemos, si no coges este tren ahora ya no cogerás ninguno, eso te lo puedo asegurar. Esta es tu oportunidad, no la desperdicies porque puede que sea la única que tengas... Estás acojonada ante lo desconocido como todos los demás. Has imaginado esta situación mil veces a solas en tu habitación pero ¿sabes qué? Las cosas nunca van a pasar como las imaginas. Si la gente de tu alrededor no te ayuda a dar el paso, mejor que las dejes atrás con sus miedos porque te van a impedir avanzar. Las despedidas son duras pero tienes que acostumbrarte porque son inevitables, son parte de la vida aunque no nos gusten. Puede que incluso sean buenas para saber lo que podemos llegar a hacer solos. Muchas veces los demás nos debilitan con su sobreprotección y el gran rechazo al dolor es lo que nos vuelve vulnerables ante cualquier situación. Pero no me escuches, todo esto son palabras palabras y más palabras que no sirven de nada, las que sirven son las acciones, las palabras se dicen y se van, cuánta razón tenías. Vete hacia el norte que yo iré hacia el sur, dentro de un mes quedamos en el punto medio y nos contamos todo mientras que paseamos juntas por Madrid.
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